El mito de Síndrome Post-Aborto (SPA)

Hasta el momento no hay estudios con consistencia metodológica (Ortega, 2010, ADLER et al. 1992, Holden 1989) que determinen la existencia del llamado Síndrome Post-Aborto. Entonces ¿qué ha hecho tan popular este síndrome?

En un intento por brindar criterios nosológico al SPA, el doctor Vincent Rue (1992) determinó que el síndrome cumplía con los criterios diagnósticos del Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT), de acuerdo con el “Manual Estadístico y de Diagnóstico de Desórdenes Mentales” de la American Psychiatric Association en su edición DSM-III-R. Sin embargo, persisten incongruencias respecto a dichos criterios diagnósticos y  el SAP.

Síndrome Post-Aborto

El agente estresante causante del TEPT debe ser marcadamente perturbador y experimentado con miedo intenso, terror e impotencia, es decir, la experiencia traumática se encuentra fuera del control de la persona que la sufre, negando así cualquier elemento volitivo como esencial y constitutivo. La decisión de interrumpir el embarazo por parte de la mujer, en la mayoría de los casos, se encuentra presente el elemento volitivo, de tal manera que, no cumple con el criterio de agente estresante  capaz de promover el TEPT. Podemos afirmar entonces que: el SPA no existe dentro de la literatura psiquiátrica y no es reconocido como un diagnóstico psiquiátrico.

En 1991, la American Psychiatric Association (APA) a través de una declaración pública destacó lo siguiente:

“La American Psychiatric Association 1) se opone a todas las reformas constitucionales, leyes y regulaciones que reduzcan la planificación familiar y los servicios de aborto, a cualquier segmento de la población; 2) reafirma su posición de que el aborto es un procedimiento médico, en que los facultativos deben respetar el derecho a la libre elección de los pacientes—los psiquiatras pueden ser llamados como asesores para la paciente o el facultativo, en aquellos casos en que la paciente o el facultativo requiera tal consulta para expandir la apreciación correlativa de motivación y consecuencias; y 3) afirma que la libertad para realizar el acto de interrupción del embarazo, debe ser considerado como un imperativo de salud mental con grandes implicancias sociales y en la salud mental.”[1]

La popularidad del SPA inicia en los años ochentas en Estados Unidos, impulsado por movimientos pro-vida, los cuales criminalizan al aborto desde las dimensiones científicas moral y social, además de estar asociado al reforzamiento de leyes prohibitivas. La teoría del Síndrome Post Aborto descansa en una concepción particular respecto a la maternidad, que la sitúa como fenómeno deseable y natural y donde prevalece una exaltación extrema del embarazo como positivo dentro de la vida de una mujer. En los últimos años, la postura contra el aborto ha dado un giro, en cuanto a victimizar a la mujer, subestimando su capacidad de tomar decisiones en el ámbito moral, al definirla como un ser humano en una posición de debilidad, a quien se debe proteger de sí misma.

Síndrome Post-Aborto

La American Psychiatric Association determinó que el estrés psicológico (Adler, 1992) es generalmente mayor antes del aborto, es decir, en el momento en que la mujer debe enfrentar un embarazo no deseado y que las reacciones negativas severas son las menos frecuente. Como se mencionó en una entrega anterior, (¿Efectos psicológicos después de un aborto?) los impactos psicológicos después de un aborto no están relacionados con la experiencia abortiva, sino que dependerá de la red de apoyo de la mujer, la relación de pareja en la que se encuentre, el contexto social y cultural en que se desenvuelva, sus estrategias de afrontamiento, afectaciones psicológicas previas al evento, estructura de personalidad, además de que resultan transitorias, no así, graves como lo supone el Síndrome post-aborto. De manera general, la APA refiere que las mujeres presentan reacciones positivas, principalmente de alivio.

En caso de presentarse algún malestar en términos psicológicos, no surge a partir de la experiencia abortiva, sino de un intento por suprimir el derecho de la mujer para tomar la decisión de abortar, lo cual se puede entender en un contexto de violencia en los ámbitos de la pareja, familiar y social. Otros estudios[2] han concluido que la libertad de elegir y el control de las mujeres sobre sus decisiones críticas de vida, promueven la salud mental.

Podemos concluir que cuando una mujer siente la libertad para realizar el ejercicio pleno de sus derechos sexuales y reproductivos[3], no necesariamente desarrollará secuelas psicológicas derivadas de la experiencia abortiva, el SAP es otro intento por desalentar esta toma de decisión que debe ejercerse de manera informada y con libertad.

De acuerdo a los datos publicados recientemente por la Secretaría de Salud de la Ciudad de México[4], se han realizado desde 2007 a la fecha, 209 mil 353 mil procedimientos legales sin ningún deceso hasta el momento. Es un importante avance, ya que la prohibición y consecuente clandestinidad en la que se llevaban a cabo los abortos, aumentaba el riesgo a la salud en las mujeres en forma significativa. Las consecuencias negativas del aborto, únicamente se encuentran dentro del contexto del aborto practicado sin condiciones de seguridad.

En Unidades Médicas de la Mujer acompañamos a mujeres que acceden al derecho de abortar de manera informada, segura y con libertad, además de asociar esta experiencia como positiva en términos de que pueden decidir sobre su cuerpo, ya sea interrumpiendo el embarazo o eligiendo una maternidad libre y sin imposición.

A través del acompañamiento psicológico damos escucha a la subjetividad y la vivencia personal de cada mujer, entendiendo su historia, su contexto familiar y social con el objetivo de fortalecer su autonomía y se viva como sujeta de derechos.

[1] AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION, 1991, ob. cit.

[2] KOTULAK, Ron y VAN, Jon. Study Shots Down ‘Abortion Syndrome’. [en línea] Chicago Tribune, febrero 17, 1989. [consulta: 19 septiembre 2006].

[3] “su derecho a tener control sobre las cuestiones relativas a su sexualidad, incluida su salud sexual y reproductiva, y decidir libremente respecto de esas cuestiones, sin verse sujeta a la coerción, la discriminación y la violencia” NACIONES UNIDAS. Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (A/CONF.177/20/REV.1). [en línea]. En: Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing,. 4 a 15 de septiembre de 1995). Sistema de Archivo de Documentos de las Naciones Unidas

[4] http://ile.salud.cdmx.gob.mx/wp-content/uploads/Interrupcion-Legal-del-Embarazo-Estadisticas-2007-2017-31-de-marzo-2019-copia.pdf

-ADLER, Nancy “et al”. Psychological Responses After Abortion. Science. 248(4951): 41-44, April 6, 1990

– AMERICAN PSYCHIATRIC ASSOCIATION. APA Actions on Reproductive Rights, Position Statement, 1991.

-Dughman Manzur, S. y Paiva Véliz, M. (2007).El uso del síndrome post aborto en la argumentación jurídica. Disponible en http://repositorio.uchile.cl/handle/2250/112589

-HOLDEN, Constance. Koop Finds Abortion Evidence “Inconclusive”. Science. 243:730-731, February 10, 1989

-LEE, Ellie. Reinventing Abortion as a Social Problem. En: BEST, Joel (ed.). How Claims Spread: Cross-National Diffusion of Social Problems. New York, USA, Walter de Gruyter Inc., 2001, p. 49.

-Ortega, Elena. Secuelas Psicológicas tras la Interrupción Voluntaria del Embarazo en Adolescentes. ENE, Revista de Enfermería 5(1):25-32, abr 2011. Disponible en http://enfermeros.org/revista

– RUE, Vincent y SPECKHARD, Anne. Postabortion Syndrome: An Emerging Public Health Concern. Journal of Social Issues, 48(3):95-119, 1992.

-UNIDAS. Informe de la Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (A/CONF.177/20/REV.1). [en línea]. En: Cuarta Conferencia Mundial sobre la Mujer (Beijing,. 4 a 15 de septiembre de 1995). Sistema de Archivo de Documentos de las Naciones Unidas

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